El viernes, enero 07, 2005 escribí esto:

Año nuevo, blog nuevo

Dicen que el cambio de año es fecha perfecta para cambiar aquellos aspectos de nuestra vida que no nos gustan. Creo que todo el mundo se plantea esos famosos propósitos de fin de año, que siempre se quedan por el camino (más bien temprano que tarde), porque el hombre es animal de costumbres, y éstas son más difíciles de cambiar de lo que parece.
Así pues, voy yo todo chulo y cambio mis anotaciones en un cuaderno de los de toda la vida, de papel de verdad, por otro virtual, pixelado, y que para colmo cualquiera puede leer. Se de alguno que se reiría bastante de mí. Pero me apetece compartir mis pensamientos y mis vivencias diarias con alguien, y me parece que éste es un buen sitio.
Sé que probablemente no tenga cosas interesantes que contar, pero al menos mientras escribo todas esas cosas, me paro a pensar en ellas un poco más profundamente, y tal vez llegue incluso a solucionar alguna de ellas (jaaaajaaaa... iluso...)


Hoy, como todos los años, han pasado por todas las casas de España los tan esperados Reyes Magos. Estoy un poco enfadado con ellos, porque no me han traido nada de lo que les pedí:

*Unos amigos nuevos, para mandar a los que tengo de paseo.

*Una rubia cañón, que ya va siendo hora de tener a otra mujer a mi lado (y a poder ser, que ésta me quiera). A falta de esta, me conformo con cualquiera que me de un poquito de cariño.

Así que el año que viene les pondré cepos a los camellos, y llamaré a los de inmigración para avisar de que tres tipos con pinta de orientales, vestidos de dragqueen y con más joyas que M.A. el del equipo-A, están entrando en mi casa a altas horas de la noche con sabe Dios qué propósitos.

Y encima, no me ha tocado la lotería. Hay cosas que nunca cambian...

Sin embargo, y contra todo pronóstico, estas Navidades he estado a puntito de pasarlo bien, mira tú. Yo que soy un ferviente detractor de estas fiestas hipócritas , inventadas como dice la canción de mi paisano astur el Melendi, por el Corte Inglés, casi he sentido un acceso de espíritu navideño, con villancicos y todo.
Este año prometía ser bastante peor que otros, en cuanto a las cenas de Nochebuena y Nochevieja, porque es la primera navidad sin mi padre, y tenía miedo de que sacaran el tema de la enfermedad, y de deprimirme un poco. Pero no puedo quejarme, todo ha salido mejor de lo esperado.

Ahora toca mirar para adelante, al nuevo y largo año, e intentar hacer las cosas un poquito mejor que el año pasado.
Ya se que es difícil, pero hay que hacerlo.

Hasta pronto.

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