El domingo, octubre 30, 2005 escribí esto:

Una buena noche

Sábado, 0:15 de la noche. Llego al bar donde siempre quedo con ésta gente. Aún no han llegado, se retrasan. Sin embargo, veo al fondo a C y M y me quedo charlando con ellas. 0:30, llegan éstos y empieza el cachondeo. Sorpresa inesperada, poco después veo entrar a N (a la cual hacía meses que no veía y que llevábamos unos días intentando quedar pero no coincidiamos), y después de ir corriendo uno para el otro gritando nuestros nombres y saltando para darnos un enorme abrazo (nunca hagáis eso en medio de un bar lleno de gente si queréis conservar la dignidad), me presenta a tres chicas que venían con ella, compañeras del trabajo: A (que ya conocía), J y N2. Empezamos a rondas de chupitos ("Quemalenguas": Vodka, Tequila, Ginebra y 3 gotas de tabasco para la gente normal y 20-30 para N ("soy un dragóoooon") y para mí que somos los mas machos) y las chicas empezaron a estar "contentas". Un poco después llegan T y C y cambiamos de sitio, dejando yo plantados a mis colegas (y no les llamé mas tarde...) De ahí en adelante, toda la noche bailando. Me dicen: "claro, 6 mozas para tí solo... ¿Te hace falta ayuda?"
Las féminas:
* N: la tía más cojonuda para salir de fiesta. Cachondeo garantizado, sobre todo cuando está con un cacharro en la mano y no es el primero. Dando el espectáculo por la calle, a voces. Yo ya tenía agujetas de la risa. Una chica guapísima con un bonito cuerpo, inteligente y simpatiquísima. Los dos somos frikis del manga y anime y podemos pasarnos horas hablando de series y comics o enseñandonos por enésima vez nuestros dibujos. Contras: tiene novio desde hace 6 años con muy mala leche. Descartada.
* A: muy amiga de N, del trabajo. Ya nos conocíamos. Bajita, cuerpo normal, y con una cara preciosa y pelo corto rubio. Muy simpática, y si le sumas alcohol, pues un poco más. Contras: la última vez que la ví (hace meses) tenía novio, aunque estaban mal y ella parecía a punto de dejarle. Candidata a realizar seguimiento.
* J: amiga del trabajo, simpática, pelo rojo, media melena, entradita en carnes. Desde el principio me parece que se me junta mucho. Contras: tiene algo pero no me atrae lo suficiente. En principio descartada.
* N2: otra amiga del curro, no me atrae nada, tiene novio. Descartada.
* T: la ya tan conocida. Después de mucho tiempo sin saber nada de ella, ésta semana estuvimos tomando algo y charlando. Cuando no está su novio, se puede hablar con ella. Si está, ni me saluda. Es prima de N, y también de C. No cruzamos una frase en toda la noche. No hay quien la entienda. Por supuestísimo, descartada.
* C: prima de T y N, no es mi tipo y tiene novio. Sosa, apenas habla. Descartada.

Tras la inspección, elaboro la estrategia; objetivo: A. De momento, tantear el terreno. Tal vez, reservar a J.

Bailando, bailando, bailando. Cada poco me fijo en A, que de vez en cuando se viene hacia mí, me mira a los ojos y me sonríe, y me coge para bailar. Cada vez que cambiamos de sitio ella y yo vamos juntos charlando. Me dice que hace demasiado calor, que me quite la camiseta. Ella dice que se va a quitar una de las dos camisetas de tirantes que lleva, la blanca de debajo. Me provoca un poco... No encuentro oportunidad para decirle nada, siempre llega alguien que me lo impide.
5:30, hora vieja. Vamos al pub donde trabaja S, a ver si consigo que nos invite a algo. Fiasco, está el jefe en la barra y no puede. N ya se ha ido a casa con su novio (quien en cierto momento me dice: "Oye, tu y yo tenemos confianza, que no te parezca mal pero cuando te conocí creí que eras gay"; me pidió que les haga unas fotos algún día a N y a el), no se encontraba bien seguramente por la cantidad de alcohol. C se fue con ellos. T se había ido ya a las 2:30, sin despedirse de nadie, seguramente a buscar a su novio al trabajo; probablemente no quería que viniera a buscarla porque se encontraría conmigo y se fue ella. J y N2 se fueron al baño, y nos quedamos A y yo sólos en la barra. Es el momento.
Después de dos rondas de Quemalenguas, tres Martini con limón, dos Bacardí con limon y medio, un vodka con Red-Bull y treinta y pico cigarrillos, estoy fresco como una lechuga. Bueno, tampoco es tanta bebida. A está bastante peor que yo. Aprovecho una pausa en la conversación y le pregunto si sigue con su novio. Me dice que sí. "Espero que no te parezca mal". "No, tranquilo, no pasa nada". Me sonríe. Retirada, no me atrae tanto como para insistir.
Llegan las demás y salimos, son aproximadamente las 6:15 (hora vieja) La gente se va para casa.
6:30, nos separamos, y me voy caminando a casa. Comienza a llover fuerte, así que subo la cremallera de la cazadora de cuero hasta arriba. Por el camino voy analizando la noche, las cosas que pasaron y se dijeron. Al menos, esta vez lo intenté.

Escuchando... What you're made of - Lucie Silvas

El martes, octubre 25, 2005 escribí esto:

El barco a la deriva

"Tu lloras porque no sabes cómo parar el tiempo", dice una canción del Melendi.
Creo que yo diría lo contrario: "Yo lloro porque no puedo hacer pasar el tiempo". Cómo hacer que pasen las horas, los días... Los meses. Hacia algún punto en el futuro, no se cuán lejos o cerca, a alguna fecha donde las cosas se vean de otro color, no símplemente más claras o luminosas. Cambiar el color de los días, y que ese color me cambie a mí tambien por dentro. Dejar el rumbo de los "¿y si...?" y atracar en algún puerto con el mar en calma y viento de popa y dejar de ser dos para ser uno único y coherente y homogéneo. Y ver cosas nuevas que nunca antes había visto. Y plantarme delante de alguien y decirle "aquí estoy yo" y que sea verdad. Y dejar de tirar sueños por la borda para aligerar peso.
¿Será esto lo que tiene que ser? Siempre temí que sí, engañandome un poco para no creerlo del todo. Y busco a quien poder culpar de mi inercia. Más mentiras.
Levanto la mirada para echar un ojo a la calle a través del cristal de la ventana y ver a la gente que pasa y gritarles en silencio que no van a poder conmigo, a ver si así también me lo creo yo mismo. Pero no les grito a ellos, sino a sus vidas. Si me parase a pensar sabría que no hay motivos para desafiarles porque ellos hacen lo mismo que yo en algún momento del día, o de la semana, o del año, pero de momento prefiero que ellos sean lo que yo quiera y plantarles cara.

Quiero irme de aquí.
Llevo muchos meses pensandolo. Ahora creo que estoy decidido.
Pero antes...
Buscar un curro para el fin de semana, cosa chunga pero algo habrá, y ahorrar un poco. Empezar ya a buscar proyecto y convenios. Terminar el curso lo mejor posible.
Y el año que viene, irme de aquí. A hacer el proyecto con alguna beca. Inglaterra, Francia, Italia, Dinamarca, Alemania... Me da igual.
Nada me ata aquí, salvo mis raices. Nadie me ata aquí. No encuentro motivos por los que no irme. No tengo nada que perder.
Quiero pasarlas putas y ver lo dura que es la vida. Quiero vivir sólo una temporada en un país que no es el mío y en el que no conozco a nadie.
Quiero empezar una vida nueva, desde cero. Sin nada. Sin nadie. Sin mirar atrás.
Quiero salir a buscarme, porque aquí no me encuentro.

Escuchando... You're beautiful - James Blunt

El domingo, octubre 23, 2005 escribí esto:

Estrellas de todos los tipos

Sábado noche, 5 de la madrugada. Me voy a casa, llevo 21 horas en pie y me duele la rodilla. Camino como siempre, distraido y mirando al suelo. Al pasar por una zona con edificios más bajos, no se por qué me da por mirar al cielo. Para mi sorpresa, está despejado. Se ve perfectamente Orión (una de mis constelaciones preferidas), e inmediatamente un trazo blanco aparece justo debajo de la estrella que está en la esquina inferior izquierda del cuadrilátero, debajo de Betelgeuse y a la izquierda de Rigel. Una estrella fugaz, pienso. Qué casualidad, justo cuando miro hacia ahí aparece una en ese preciso lugar.
Se me escapa una sonrisa recordando viejos tiempos. Escribir esos nombres de estrellas me recuerda las largas horas bajo el rocío de la madrugada con el ojo pegado al telescopio.
Recuerdo que hace tiempo me dijeron que cuando veías una estrella fugaz tenías que pedir un deseo. Ayer no se me ocurrió ninguno.

La noche ha estado bien, nos hemos reido mucho, hemos sacado muchas fotos nuestras poniendo caras extrañas, y hasta he pillado a un personaje que más de uno conocerá:
Por supuesto me hice una foto con él, pero no la pongo porque si no la cosa esta del anonimato pierde la gracia. Para los que no le conozcáis, es Ernesto Sevilla, del canal Paramount Comedy y que éste fin de semana venía a Gijón con el espectáculo de monólogos. El puto amo. Después de Joaquín Reyes, por supuesto.

Un saludo.

Escuchando... Temple of Love - Sisters of Mercy

El martes, octubre 18, 2005 escribí esto:

Si yo fuera la lluvia que une la tierra y el cielo

Yo soy quien te quiere, quien más te ha querido
Quien dio 80 vueltas al mundo contigo...
Yo soy tu otra parte, tu medio latido
Tu cuarto creciente, tu nido de amor.

... Si tu no me quieres, allá tu contigo
Si no me has querido, peor para vos
Yo sigo queriendo donde nos quisimos
Donde dibujamos aquel corazón...

Dibujamos aquel corazón, un verano en el río
Dibujamos aquel corazón, con tu nombre y el mío
En invierno quisimos volver
Y aprendí que la tiza no escribe en el frío...
Dibujamos aquel corazón
Y el invierno ha dejado un borrón...
Es absurdo querer subrayar lo que borra el olvido
De momento... No voy a gastarme la vida contigo...

Me quedó el reinado de tus sentimientos
Así te lo digo... Así te lo cuento...
El medio... el principio y el fin de tus cuentos.
Se escribe con tinta de mi corazón.

... Si tu no me quieres, allá tu contigo...
Si vas a olvidarme peor para vos...
Saber que quererse no obliga al suicidio
No impide que acabes muriendo de amor

Dibujamos aquel corazón, un verano en el río
Dibujamos aquel corazón, con tu nombre y el mío
En invierno quisimos volver
Y aprendí que la tiza no escribe en el frío...
Dibujamos aquel corazón
Y el invierno ha dejado un borrón...
Es absurdo querer subrayar lo que borra el olvido
De momento... No voy a gastarme la vida contigo...
[Aquel corazón, Rosana]


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Si yo fuera la lluvia que une la tierra y el cielo,
que durara para toda la eternidad,
¿sería capaz de unir sus corazones?

El lunes, octubre 17, 2005 escribí esto:

Césped

Césped corto, aplastado por pisadas. Levanto la mirada, frente a mí hay un grupo más o menos numeroso de personas, casi toda la gente que conozco. Mi ex, viejos conocidos... Muchos de los que consideraba mis amigos están delante. En primera línea, R y A, en un lugar privilegiado reservado para aquellos que más daño me han hecho. Como el resto, me miran. Me miran como quien ve una película en la tele. Sólo son espectadores.
El viento sopla a mis espaldas, hace que mi ropa se agite violentamente.
Les miro, recorro sus caras uno por uno. Me miran. ¿Qué hacen? Parece que esperan, no lo sé.
Me miran.
Me doy la vuelta. El viento me da en la cara con fuerza. El verde se transforma en azul. Ya no hay césped, sólo una pared vertical de piedra que cae a mis pies. Abajo, rocas contra las que se estrellan violentamente las olas. Levanto la vista hacia el horizonte. Nada se interpone entre él y yo, sólo el azul grisáceo del mar y luego el gris del cielo, uniforme, encapotado por completo.
Vuelvo la cabeza por encima del hombro, hacia mis espectadores. Siguen exactamente igual que antes, ni se han movido. Mirandome, Permanezco así un rato, el silencio es absoluto. Ya se qué esperan.
De nuevo miro al horizonte. Todo es gris en mi campo de visión.
El viento me golpea fuerte. Cierro los ojos. Respiro hondo y...


Todo está totalmente oscuro, no puedo ver nada. Estoy sentado, respiro agitadamente. Hace frio y estoy temblando, pero no estoy totalmente seguro de que el temblor lo provoque el frio. Poco a poco me doy cuenta de dónde estoy. Estoy sentado en mi cama, empapado en sudor. Por eso hace tanto frio. Miro el reloj, las 5:21.
Me quedo en esa posición durante no se cuánto tiempo. No quiero moverme. Me siento realmente mal, perdido, desorientado...
No quiero volver a dormirme. Si me quedaran Lexatines sería distinto, el sueño sería profundo y probablemente no soñaría. Pero no me quedan, y me asusta dormir.
Me tumbo a sabiendas de que es inevitable, que tengo que dormir.
Sigo temblando.

El domingo, octubre 16, 2005 escribí esto:

Hoy me quedo en casa, lo de fuera no me interesa...

Pues eso. Hoy creo que ha sido el primer sábado en 6 o 7 años que no he salido. En alguien como yo puedo asegurar que es todo un logro. ¿Motivos? Pues podría decir que tengo un trancazo de la leche, no se si principios de gripe o qué. No me preocupa porque a mí las gripes generalmente no me pillan y si lo hacen me duran dos días contados. Y hoy es apenas un catarro algo fuerte, así que mañana estaré en perfecto estado para seguir estando apático. Podría decir que estoy hecho polvo, que tanta sesión intensiva de bicicleta a todo trapo (spinning para los entendidos) y el partido semanal me han dejado destrozado, que no siento las piernas literalmente. Éste último supuesto sería falso. Podría decir que no quiero gastar pelas pero sería un poco tonto porque no es la primera vez que salgo de juerga y no gasto nada (sí, es posible) Vamos que no salí hoy porque no me dió la gana. Contemplando el horizonte de posibilidades que tenía enfrente, teléfono en mano, decidí tirar el artefacto en cuestión en la cama (dio unos cuantos botes) y olvidarme de él. Si quieren que salga que vengan a buscarme porque yo paso de llamar a nadie.
Paso, porque en mi estado de ánimo acabaría discutiendo por cualquier pijada. Soy un borde, lo admito. Y cuando me tocan las narices no me aguanto y bajo a todos los santos del cielo en un instante. Pandemonium garantizado.
Paso, porque si salgo es para divertirme, no para aguantar estúpidas conversaciones sin interés más que para cierto personaje que no soporta la más mínima crítica, y yo con la gente con la que no se puede hablar sin que te insulte a la mínima prefiero no relacionarme más que lo justo y necesario. Si no, ya sabéis, pandemonium.
Paso, porque no soy persona, más bien un aparecido, que cuando estoy así sólo falta que me pare el puto niño de los cojones del sexto sentido y eche humo por la boca, me señale con el dedo y me diga que en ocasiones ve muertos. Que para andar por ahi deambulando con la mente en otro sitio creo yo que mejor estoy en casita, no digo durmiendo porque prueba es este post de que no lo hago. Y encima mi madre contenta porque oh milagro, hoy no salgo. Mañana le pone velas a todos los santos que bajo cada vez que me cabreo.

Así que nada, en casita calentito y ahorrando y sin pandemonium que organizar y sin charlas estúpidas y con las piernas descansadas y los riñones tranquilos (tengo la espalda hecha polvo)
Y ya que estaba en casa, pues aproveché para ver unas pelis que tenía yo por aquí, a ver si así se las devuelvo a la personilla que me las prestó. Hoy tocaba Azumi, peli (como no) de samurais.
Una historia un tanto original sobre un antiguo guerrero, superviviente de la guerra que instauró en el poder al emperador Tokugawa (bla bla bla saltate esto si no te interesa), y que crea un grupo de 10 asesinos expertos en el uso de la espada. Azumi es la única chica entre ellos.
Las escenas de lucha son bastante impresionantes, con mucha coreografía bien desarrollada, aunque de vez en cuando se ve un cable por algún lado.
Tampoco faltan los toques de humor, con ciertos personajes que de repente en medio de un combate sueltan una pijada. Realmente los personajes parecen más reales con esos pequeños toques.
Lo único que alguien podría decirme es que no es muy creible que una sóla persona pueda acabar con un ejército de espadachines, pero la secuencia queda de un mono que me da igual si son diez o doscientos.
También hay escenas de lucha tipo Matrix-bajo presupuesto, que no quedan mal, y la sangre abunda por todos lados.
Pues eso, que al que le guste el tema, se la recomiendo.

Y nada más por hoy, sólo que poco a poco me voy sintiendo algo más animado, pero no olvidemos que aún queda el domingo por delante, mal día para un servidor. De todos modos, creo que seguiré así una temporada.
Un saludo.

El viernes, octubre 14, 2005 escribí esto:

Mierda

Mierda. Ya es viernes por la tarde. Ya empieza el fin de semana.
Mierda. Joder.

El jueves, octubre 13, 2005 escribí esto:

Depredador

Mi lado oscuro desea que calmes su hambre. Pasar de ese abrazo a un beso, de ese beso a un torbellino, y de ahí en adelante ya no hay límite. Que la mano que posas en mi pierna recorra todo mi cuerpo. Que tus labios callen con susurros los alaridos de mi cabeza. Que confirmes o desmientas lo que aquella noche me dijiste...
Mi lado oscuro desea que tu piel sea su única piel y sea abrigo contra el invierno en mí. Que tus ojos se me claven en las retinas de nuevo, se hundan en mí hasta hacerme sentir desnudo.
Desea tus besos en mi cuello, tus manos en mi espalda, tu pelo por mi cara, tus suspiros ahogados, la sorpresa reflejada en tu cara de buena la primera vez que nos besamos, tu cabeza en mi hombro, tu presión en mi pecho y la pared en mi espalda...
Te veía hablar. Tus ojos de gata, tus labios, tus manos... Todos tan inquietos como tú. Confías en mí. Me cuentas lo que te preocupa, y esperas mi consejo. Te lo doy, y me agradeces todo lo que hago por tí. Me dices que lo que te dije el otro día era cierto, que te ayudé a superar ese pequeño gran bache.
Mi lado oscuro espera el mínimo resquicio, la mínima mirada furtiva, el mínimo roce fuera de lugar... pero lo mantengo bajo control.
Mi lado oscuro desea que cures sus heridas. Es la solución fácil.

Crisis

A veces me planteo de qué coño sirve mantener un blog si no soy capaz de expresar lo que siento.
Me da la sensación de que lo que tengo en la cabeza y lo que plasmo con letras no es lo mismo.
La sensación, por los comentarios, de que no transmito lo que quiero.
Creo que ya no me ayuda como antes.
No se si quiero mantenerlo abierto.

El viajero pensante

Hace apenas unas horas ponía un post en el que hablaba de mirar al pasado y recordar cosas bonitas. Sin embargo, a veces vienen a la mente resúmenes globales de tu vida, y puedes separar etapas, unas buenas, otras malas.
Hoy me pasé unas cuantas horas dentro de un coche, en un viaje que me surgió. Varias horas mirando por la ventanilla sembrada de gotas de lluvia como lágrimas que se deslizaban inclinadas por el movimiento del coche. Dando vueltas a la cabeza, escuchando canciones que dotan de vida propia al pensamiento. Y por un rato, visioné parte de mi vida como una de aquellas sesiones de diapositivas que solía ir a ver. Y vi cosas buenas, cosas malas y cosas peores.

Cuando de crío me pasaba el día inventando cacharros con cualquier cosa que encontraba, o dibujando mientras mis hermanos se peleaban a mi lado.
Cuando llegué a casa del colegio, en preescolares, y le dije a mi madre de repente "Mamá, ya se leer, no hace falta que esta tarde me leas el tebeo", y mi madre no se lo creyó hasta que me vió con los ojos tan abiertos como la boca leerle torpemente unas cuantas frases, y le expliqué que si la "t" con la "a" se leía "ta", entonces el resto era fácil (sí, aprendí a leer en dos minutos).
Cuando jugaba con los gatos, y les rascaba bajo la mandíbula para que se pusieran a ronronear, me encantaba.
Cuando en el colegio deseabamos que llegara el recreo para juntarnos en las escaleras a contar historias de fantasmas y a imaginar que algún día cazaríamos uno.
Cuando los mayores me miraban con esa mirada extraña de quien no sabe qué se oculta tras dos ojos y una sonrisa, pero notan algo extraño.
Cuando mi pelo era escandalosamente rubio y destacaba entre los demás niños.
Cuando a los dieciocho conocí aquel amor tan inmenso que me empapó hasta la médula.

Pero tambien...
Cuando estaba a punto de poder tocar la locura con la punta de los dedos. Cuando no tenía la ayuda de nadie, salvo mi propio juicio enturbiado por pensamientos negros, y por tanto un juicio adulterado, contaminado. Muchas decisiones incorrectas fueron tomadas en esa época, erroneas por tener un punto de vista no válido, nada objetivo y sin la opinión de nadie más; algunas de esas equivocaciones resultaron decisivas en mi vida.
Cuando me callaba y nadie sabía nada, cuando esperaba a la noche para llorar entre las sábanas, o en la ducha, a salvo de miradas y sospechas.
Cuando nadie entendía por qué actuaba de aquel modo, encerrandome en una burbuja durante horas y horas, saliendo sólo durante las comidas para que no me cayera una bronca por no contestar a algo. Nadie lo entendía, porque yo no quería que nadie lo supiera.
Cuando realmente comprendí lo que yo era, pero consiguieron convencerme de que yo no era así, cuando me sentía tan ignorado por todos, cuando me inventé mi mundo protector en forma de burbuja en la que casi me quedé atrapado. Aún hoy arrastro consecuencias de esa época. Creo que lo pagaré toda la vida.
Cuando la casa parecía una iglesia en la que nadie podía hacer ruido cuando mi padre trabajaba de noche y dormía de día.
Cuando tuvieron que sacarme a la fuerza del tanatorio, cuando llevaba tantas horas pegado a un cristal intentando cambiar aquel último recuerdo, aquel maldito gesto, aquella mirada sin destino. Cuando me odié tanto por aquellos dos años de mirar a otro lado.

Cuando a los cinco años comprendí lo que era la muerte, y a los ocho le perdí el miedo.
Nadie debería entender esas cosas siendo tan joven.

El miércoles, octubre 12, 2005 escribí esto:

La aprendiz de Indiana Jones

Hace unos días quedé con mi ex porque había estado un mes fuera, en una beca, así que me estuvo poniendo al día de su vida. Parece mentira cómo poco a poco se va haciendo un hueco (y no pequeño) en un mundo tan difícil como es el de la arqueología.
Desde hace un tiempo pienso de vez en cuando en la relación que mantuvimos. Y pienso que si hubiera sabido llevarla mejor, tal vez las cosas habrían sido distintas. No puedo evitar pensar que tal vez nunca encuentre a alguien tan afín a mí en cuanto a gustos, aficiones... Incluso en momentos de debilidad (que son pocos) me imagino que volvemos a estar juntos, y que ésta vez ya sé en qué me equivoqué y no lo repito, y hago las cosas bien, no como antes. Por aquél entonces, había cosas que me afectaban seriamente y yo no debí haberlo permitido, pero en esa edad de los 18 o 20 años, a veces es complicado saber hacer bien las cosas. En una canción de Jamie Cullum, hay una frase que dice Maybe I'm too young to keep good love from going wrong (tal vez soy demasiado jóven para evitar que el amor vaya mal, o algo así). Casi siempre me parece aplastante. Cierta como pocas cosas en la vida.
Que nadie me malinterprete, no quiero volver con ella. Lo nuestro terminó hace mucho y no tenía arreglo. Ambos hemos cambiado mucho desde entonces. Pero es bonito recordar viejos tiempos. Ahora parecen tan lejanos...

Canciones

Canciones. Sin cesar suenan en mi cabeza. Una tras otra, todas me envían un mensaje, algo que me gustaría decir, algo que me gustaría sentir, algo que me gustaría dar...
En ocasiones esas canciones se adueñan de mi cabeza hasta tal punto que pensar se convierte en una tarea harto complicada.
A veces... Bastantes veces me veo en las canciones. Sobre todo en las tristes que hablan de amores perdidos. Siempre he tenido ese punto autodestructivo y depresivo que supongo que me acompañará toda la vida, aunque ahora sea capaz de controlarlo. Del dolor surgen las obras más bellas, solía decir hace tiempo. Y aún de vez en cuando lo repito.
Otras veces la letra de una canción me hace llorar sin previo aviso. Hoy mismo ha ocurrido. Sí, fue con la canción de Revólver que puse en el anterior post. Hay bastantes canciones como ésta, que producen el mismo efecto.
Alguna que otra canción consigue levantarme de mi desánimo cuando estoy mal, y entonces me siento capaz de todo, de mirar a todos esos que me esperan ahí fuera para hundirme y decirles "Hoy no" y seguir caminando.

Canciones...

No me siento muy animado. Una pequeña recaída. No me resulta fácil mantenerme en ésta cuerda floja sin caerme de mi ánimo. Sin ayuda, sin nadie. Me vuelvo a quejar de lo mismo de siempre: me siento sólo.
Ayer Haushinka escribía un post que se titulaba ¿Alguien quiere leer mi corazón?, y me hizo pensar en algo que precisamente yo dije, es curioso. Hacía tiempo que no lo pensaba así, detenidamente como hoy.
La cosa es que me puse a pensar que estoy cansado de oir siempre que las personas como yo acaban siempre con alguien especial, con alguien que les hace felices, pero el que se queda sólo siempre soy yo. Todos encuentran a alguien, menos yo. Y lo peor es aguantar eso de "No te preocupes, cuando menos lo esperes, llegará". No digo que no sea verdad, pero es que no ayuda...
Creo que no voy a escribir nada más del tema, porque me pongo filosófico y no acabo en nada bueno.
Hala, un saludo.

El martes, octubre 11, 2005 escribí esto:

Canciones rescatadas

Podría pasarme horas escuchando discos de Revólver. Qué digo horas, días enteros, uno tras otro. Suelo identificarme con sus letras, con sus sentimientos, con su pasión dolida y quejumbrosa. Con su caminar cansado por la vida, hastiado. Por sus ideales, puestos siempre por delante de todo lo demás.
Podría también escribir cientos de pedazos de canciones suyas que me traigan recuerdos a la mente, o que describan sentimientos que se ahogan dentro de mí, o palabras que me gustaría gritar al viento, pero esta vez me decido por una canción que probablemente no sea conocida entre los no seguidores:

Hay un tipo que me ha dicho que sabe de alguien que ha visto
en la parte baja de la gran ciudad
algo más que parecido a un corazón mal herido
intentando averiguar dónde estarás.

He buscado por las calles donde fuimos más que nadie
con temor a comprobar mi soledad
otra historia como tantas que se pierde en la distancia
del camino recorrido tiempo atrás.

Ten fé en mí, ten fé en mí,
no me pidas ser un ángel, pues soy sólo lo que ves.
Ten fé en mí, ten fé en mí,
donde quiera que tú estés yo estaré allí.

Y así pasen tantos años como dedos de las manos,
seguiré pensando que me merecí
la oportunidad perdida que no me distes, mi vida,
aunque sepa que mi parte no cumplí.

He buscado por las calles donde fuimos más que nadie
con temor a comprobar mi soledad
otra historia como tantas que se pierde en la distancia
del camino recorrido tiempo atrás.

Ten fé en mí, ten fé en mí,
no me pidas ser un ángel, pues soy sólo lo que ves.
Ten fé en mí, ten fé en mí,
donde quiera que tú estés yo estaré allí.

Sé que no soy de lo mejor que pueda encontrarse por ahi,
pero dale tiempo al tiempo para que pueda crecer,
sólo tienes que poner en mí tu fé.

Ten fé en mí, ten fé en mí,
no me pidas ser un ángel, pues soy sólo lo que ves.
Ten fé en mí, ten fé en mí,
donde quiera que tú estés yo estaré allí.
[Ten fé en mí, Revólver]


Por cierto, amenazo con seguir poniendo fragmentos de canciones de Revólver, y no soy alegres, avisados quedan todos.
Saludos.

El sábado, octubre 08, 2005 escribí esto:

La noche... (Suicidiario, parte I)

La noche...
Ahí fuera todo está débilmente iluminado por las luces de sodio naranjas que tanto odio. En éste cuarto la única luz es la que desprende el monitor del ordenador. Me ciega...
Fuera, silencio intermitente. Aquí, zumbidos constantes que surgen de una extraña caja metálica bajo el escritorio. Retumba en mis oidos...

Ahí fuera, octubre llegó trayendo su invernal frío, su gélido viento que te corta los labios y la piel de la cara, que te araña los ojos y te obliga a plegarte sobre tí mismo. Nadie en la calle. Apenas pasan coches. Ya terminó el periodo de vacaciones en el que la gente puede salir por la noche a tomar algo a las terrazas. Ya no, mañana hay que madrugar. Se acabó la fiesta. A la cama como niños buenos.
Frío ahí fuera. Y dentro de mí...
Frío, frío también.

Porque hay rincones a los que parece que nunca llega la luz del sol.
Porque hay lágrimas que se confunden con la lluvia y nadie percibe.
Porque hay palabras que el viento arrastra y nadie escucha.
Porque hay caricias que tu piel ausente jamás recordará.
Porque hay hombros que no sienten ese abrazo.
Porque hay gritos que mueren en la garganta y nunca explotan.
Porque hay sueños que revuelven el pasado y lo harán de nuevo.
Porque hay miles de atardeceres que morirán desperdiciados.
Porque hay miles de amaneceres que nunca nacerán.
Porque hay tantas palabras que otra persona ha dicho por mí.
Porque hay días que te gustaría borrar del calendario para que el tiempo se los saltara.
Porque hay momentos en los que quiero sentirme mal y dejar que ésto me pueda.

Porque hay enfermos que no se curan con medicinas.
Porque hay locos que no necesitan ser curados.
Porque hay estómagos con úlceras sentimentales.
Porque hay niños dentro de adultos que quieren ser niños de nuevo.
Porque hay anclados corazones en muchos puertos solitarios.
Porque hay...
Porque hay tiempo suficiente para desesperar a cualquiera.
Porque hay estigmas que no sangran, al menos por fuera.
Porque hay quien se niega a sí mismo para que no le nieguen otros.
Porque hay unos y otros, y entre ellos nunca hay entendimiento.
Porque hay ideas que nunca debieron ser concebidas.
Porque hay ermitaños sin montaña y verdugos sin capucha y herejes sin pecados.
Porque hay ruidos ensordecedores, pero no pueden callar tu grito cuando sale.
Porque hay oasis en todos los desiertos, pero nunca sabes hacia dónde caminar para buscarlos.

Todo lo que tenía que decir, está ahí dicho.

El jueves, octubre 06, 2005 escribí esto:

Una de celos

Nunca me he considerado celoso. Durante el tiempo que tuve novia nunca sentí nada parecido a los celos, nunca encontré una brecha por la que se pudiese colar la más mínima duda de intromisión. ¿Por qué? Supongo que porque ella estaba conmigo, y porque confiaba en ella, y sabía que era suficientemente capaz de evitar situaciones embarazosas y nunca permitiría el más insignificante atisbo de permisividad hacia otros. Dicho de otra forma, ella era mía y yo era suyo, y sabía que no me fallaría, así que era absurdo dudar.
El problema aparece cuando la persona que quieres no está a tu lado (y ya no hablo de la misma persona), cuando la relación como tal no existe. Es cuando te duele ver los acercamientos del resto de personas, cuando adviertes esa íntima confianza hacia otra persona, confianza que quieres para tí, porque en estas cosas uno se vuelve muy egoísta.
Hace tiempo que he aceptado la realidad, entre nosotros hay una gran amistad, pero no irá a más. No lo lamento; como ya le dije, ella es la única que aparece con regularidad en mi vida para preocuparse por mí y sé que puedo confiar en ella. Está ahí para lo bueno y para lo malo. Tengo la gran suerte de tenerla como amiga.
Sin embargo, me duele verla sufrir por los avatares de la vida, y me siento tán impotente sin poder hacer nada por ella más que acompañarla en nuestras charlas, sin poder aconsejarla porque ella está a años luz de distancia de mí en la carrera de la vida y nada que le diga puede ayudarla realmente, a no ser decirle cosas para hacer que se sienta un poco mejor. Pero no en todas las ocasiones soy capaz.
Como dice la canción de Revólver, "Es lo que es, hay lo que hay, por ahora no dan más", y aunque esté aceptado y más que asumido (supongo), uno a veces sufre por no poder dar a la persona que quiere todo lo que le gustaría ofrecerle, todo cuanto uno tiene cuando uno está hecho para querer. Aportarle ese granito de arena que llevas en la mano desde hace tanto tiempo, esperando a que alguien lo acepte. Tu granito de arena, tu pequeña contribución a su felicidad. Eso es lo que tú le ofreces, porque es lo único que quieres, que ella sea feliz, que seas tú quien haga que sea feliz. Que ella vuelva a sonreir como antes.
¿Celos? A veces no se si son celos, pero supongo que técnicamente sí lo son. Y es la primera vez en la vida que me pasa, nunca me sentí celoso por nadie. Eso me da que pensar.
Aunque no lo parezca, este tema no me pone triste, sólamente a veces me siento un poco impotente por no poder darle ese cariño.
Aunque en estos temas uno tienda al egoísmo, acabo de decir que lo que más me gustaría en el mundo sería ser capaz de hacerla feliz, y la verdad es que mientras sigamos teniendo esta amistad, y si realmente eres feliz, me alegraré mucho por tí, porque mientras seas feliz yo no me pienso quejar.
Te quiero bicho.


Éste es el típico post de esos que esconden palabras que uno no se atreve a decir a otra persona, y que aquí florecen con más facilidad que en el mundo real. De todos modos, ella sabe todo lo que yo siento, y no tiene sentido añadir más. Aunque leyera estas líneas, no creo que encontrara nada nuevo. Me conoce bastante bien. De las pocas personas que me conocen realmente.
La echo de menos.

Saludos.

El lunes, octubre 03, 2005 escribí esto:

Domingo pre-invierno, parte 2

El martes empieza el nuevo curso, pero hoy ha sido un domingo típico anterior a un lunes de clase, no triste, pero sí lleno de esa sensación de "Buah, mañana es lunes".
Me levanté a la una y media de la tarde, tras ocho horas de sueño (echando cuentas se puede medir la juerga de anoche, que tampoco es para tanto), empalmé desayuno y comida, y luego me pasé toda la tarde leyendo "Los pilares de la tierra", que está emocionante. Sin embargo, la sensación que antes decía estaba presente, tal vez porque ya lleva el periodo pre-invernal, con la bajada de temperaturas y las lluvias que empiezan a hacerse cotidianas. Y cuando el teléfono no suena y sabes que no lo hará, pues te sientes un poco solo, aunque no estés esperando a que el vibrador te haga saltar del susto. Como le decía a una amiga por el messenger el otro día, lo bueno de no tener amigos que te llamen para quedar es que tienes mucho tiempo para leer. Ella me da la razón, como buena estudiante de filología que es. Filología inglesa, para más datos. Vamos, que sabe un huevo del Chespir y colegas, su vida en verso.
Sin embargo, ya no me agobia el estar sólo; iba a decir sin amigos, pero sería incorrecto. Últimamente he aprendido a aceptar que soy un poco lobo-solitario, por asi decirlo, y todo ha empezado a ir un poquito mejor. Fuera agobios, fuera ansiedades esperando llamadas que nunca ocurrían... No es que antes no supiera que lo era, simplemente no lo aceptaba. Perece mentira lo que puede hacer un cambio de actitud ante ciertas cosas...
Suena un poco prepotente, pero incluso me siento un poco más sabio en la vida.
Saludos.

El domingo, octubre 02, 2005 escribí esto:

Trocitos de historia

Fútbol y cañones
Ayer tarde, en las inmediaciones de la playa, instantes después de un intenso bombardeo, del barco pirata "Almirante Cervera" -a quien el rumor popular ha bautizado ya como "El chulo del Cantábrico", era un crucero- tuvimos ocasión de presenciar un empeñado partido de fútbol que sobre la arena habían organizado unos mozalbetes a quienes parecía preocupar mucho más el vaivén de la veleidosa pelota que la amenaza de los cañones traidores y alevosos de la nave fascista, cuya silueta se dibujaba no muy lejana. El detalle no deja de ser pintoresco, mas no es esa la faceta la que pretendíamos aprovechar ahora. Ni mucho menos utilizarla como jactancia insensata ante el arma con la que nos atacan la reacción y la ignonimia en sus desesperados estertores. Tiene, sí, el caso una moraleja que puede servir al enemigo. Es que deben calcular lo que será capaz un pueblo que juega a la pelota ante la amenaza de los cañones, con las armas en la mano y en el fragor de una lucha donde se juega tanto como su libertad y su salvación de la esclavitud y la ignonimia.
(Diario "La Prensa", 3 de agosto de 1936)

La aviación bombardeó Gijón
Los aviones aparecieron ayer volando sobre la población, hacia las ocho de la mañana, y sus objetivos principales fueron el puerto de El Musel, el campo de aviación e, inexplicablemente, el barrio del Cortijo, causando con su criminal bombardeo varias víctimas. Terminada esa "hazaña" que causó general indignación, los pilotos sin madre que pilotaban los aparatos se dedicaron a ametrallar al pueblo aunque, afortunadamente, sin causar nuevas víctimas. Lo ocurrido constituye una nueva lección para el vecindario, a fin de que atienda las indicaciones que se les vienen haciendo de continuo para adoptar precauciones ante la presencia de aviones enemigos.
(Diario "El Noroeste", 22 de octubre de 1936)


Estos son unos artículos que me encontré leyendo La Nueva España, edición de Gijón, diario en el que rescataron algunos titulares de la época aprovechando un artículo acerca de los refugios que había en la ciudad en caso de bombardeo. La verdad, nunca me había fijado en ciertos lugares que tienen toda la pinta de refugio, y sin embargo nunca lo pensé. Debería leer un poco más sobre la época.
No tengo muchas cosas que contar, salvo que ayer sábado me fumé dos cigarros, tras 10 días sin tabaco. No es tan grave, ¿no?
Venga, saludos.