El sábado, noviembre 19, 2005 escribí esto:

Batiburrillo

Ayer tuve una sensación un poco extraña. Por cuestiones de prácticas, me pasé todo el día, desde las 10 de la mañana hasta las 9 de la noche en la universidad, cargado hasta los dientes de libros, apuntes, y con el portátil colgando del hombro, a carreras de un lado para otro. Todo son prisas.
Cuando por fín me siento en el autobús para volver a casa, de repente me relajo. Todo el cuerpo pierde su tensión, parece que se desmorona. Mi espalda toma la forma del asiento, me dejo deslizar hasta que las rodillas pegan en el asiento de delante. Y así me quedo.
Y a medida que me voy acercando a mi parada, 40 minutos después de salir de la universidad, esa sensación empieza a hacerse más fuerte. Entonces me doy cuenta sobresaltado de lo que es. En ese mismo momento, hubiera dado cualquier cosa, lo que fuera, por tener a alguien esperandome, alguien que me recibiera con un beso y una sonrisa, por tener un regazo en el que apoyar mi cabeza mientras vemos la tele y dormitar un rato al calor de su cuerpo. Alguien con quien compartir los últimos momentos de ese día. Pero no.
Supongo que todos hemos tenido esa sensación a menudo, pero yo nunca la tuve tan intensa como ésta vez. Puede ser que me relajara demasiado en el asiento del bus, despues de 11 horas frenéticas, y deseara que ese bienestar se prolongara más allá de la parada del bus. No lo sé. Lo cierto es que me ha hecho sentirme un poco triste. Pero nada serio.

Cambiando de tema, ésta tarde me encontré con unos conocidos, que me corrompieron para ir a tomar algo. Y con lo difícil que es convencerme a mí, no les costó demasiado. Vamos, que nada de nada. Así fue la cosa que M se dedicó a decir a N, la camarera: "Oye, N, pónle a éste un tequila, pero del que toma siempre él, ¿eh?" M es el hermano de otra de las camareras que trabaja allí (ahora está de vacaciones). Con el cuento del tequila, me tomé tres chupitos allí y luego cambiamos de sitio para seguir tomando más chupitos, y como el menda apenas había comido nada en todo el día, a las 8 de la tarde uno ya estaba como que un poco mareado, y con el estómago quejándose a voces.
Llegúe a casa a eso de las 10:15, y el primer instinto fue ir al baño a vomitar, pero nada, que se resistía. Opté entonces por la segunda opción, cenar algo a ver si me asentaba el estómago y mira, que funcionó. Ahora mismo estoy en plena resaca sin haberme acostado todavía. Manda huevos.

Acabo de terminar de ver la peli de "El viaje de Carol", que ponían en Versión Española. Ya la había visto dos veces, pero tiene algunos detalles que me gustan. Mi madre estaba sentada a mi lado en el sofá. Aunque siempre he sido muy independiente dentro de mi casa y no hago mucha vida familiar por decirlo así, me apetecía compartir un rato con ella. Comentar cosas de la película, o de los actores. Es un gesto que tampoco cuesta tanto. No sé por qué no lo hago más a menudo.
Lo que me sorprendió fue verla secarse los ojos cuando estaba a punto de terminar. Vale que el final es un poco dramático, pero no tanto como para afectar a mi madre, que ha visto películas mucho más tristes sin pestañear. Podía verle el brillo en los ojos enrojecidos, aún cuando la miraba de reojo para que no supiera que la veía y reaccionara vergonzosa.

Me voy con mi dolor de cabeza a otra parte.
Saludos.

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Olvídate de todo lo que fui, y quiéreme por lo que pueda llegar a ser en tu vida,
tan loca y absurda como la mía, como la mía...
[Con sólo una sonrisa, Melendi]


Comments:
Lo primerito decirte que he compartido alguna que otra vez esa sensación que dices estando en el bus. Supongo que es añoranza y deseo a la vez, por recuerdos o simplemente, porque lo ves en los demás. A veces duele un poquito. Por lo de tu mami que te sorprendió que llorase con esa peli, piensa que igual no era sólo la peli, sino los recuerdos que puede transmitirle la peli, o el estar ahí contigo en el sofá, si dices que no lo hacéis a menudo, es muy probable que sea eso...aunque...es todo mi opinión, ya sabes!! :)!

Muchos kisitos, Trasgu, y relajate este finde si puedes!!
 
Tengo ganas de ver esa película hace tiempo y por un motivo u otro nunca lo hago. Quizás de haber sabido que la echaban el viernes la hubiese grabado, pero tengo la fea costumbre de no mirar casi nunca la revista de la programación :´(

Veo que lo de irte fuera empieza a tomar forma, y me alegro por ti ¿sabes? porque la primera vez que entré a este blog, decías que lo que más te apetecía era irte fuera :-)

Un beso
 
Hoy me ha gustado mucho leerte. Como dice Ana Belén... para la ternura siempre hay tiempo tío :)

Entrañable ;)

Besos
 
Hola cielo...weno,esas esación si q es verdad q la tenemos todos pero lo q hay q intentar es q no se haga dueña de nosotros.
Puede q le emocionara el tan solo compartir un momento con su hijo...esse hijo q él mismo dice q no hace una "vida muy familiar"...no sé...
y weno,tan solo me qda decirte q te pasas cn los xupitos,eh? jeje...

Muxos besos cielo
 
Hola resacoso!.. shhhh... no chillo, no, que dices que te duele la cabeza :-)

Todos necesitamos que alguien nos espere cuando nos bajamos del bus, o del coche, o del metro, alguien con quien compartir lo que nos ha pasado durante el día, nuestros sueños y, porqué no, nuestras frustaciones.

Y la tuya aparecerá cuando menos te lo esperes :-)
 
El viernes ahí estaba yo tirada en mi sofá, sóla en casa, mi hermana se había ido al pueblo a pasar el finde, viendo nada en la tele, cambiando todo el tiempo, leyendo antiguos diarios, mirando por la ventana, (en Madrid hasta a la 1 de la mañana hay alguien en el parque sacando al perro). El final de El viaje de Carol apareció en uno de mis zapping, triste si, cambié rápido, no tenía ganas de ahogarme en mi absurdo y ridículo llanto.
Me invadía tu misma sensación, hay alguien ahí con quien compartir mis paranoias del día a día???
Nadie.
Volví a mirar por la ventana. En el fondo me gusta esta sensación d sentirme sola. No?

Un beso.
 
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