El miércoles, noviembre 02, 2005 escribí esto:

Donde quiera que estés...

Hola.
Hace mucho que no vengo a verte. Como habrás visto, ayer no vine. No me gustan las aglomeraciones. Prefería estar sólo, y hoy no hay nadie por aquí.
Sí, ahora fumo. En realidad hace ya mucho, desde que te fuiste. Se que no te gusta.
Te gustará saber que éste año estoy en el último curso de la carrera, y espero terminarla como tarde en septiembre. El año que viene tal vez me vaya al extranjero a hacer el proyecto.
Estoy bien. Los demás también, al menos por fuera. Por dentro ya no se. No te voy a hablar de temas amorosos, porque nunca te interesaron. De todos modos, no hay nada que contar.
Espero que no te importe que llore. Estas flores son bonitas.
Todos hemos cambiado en estos meses, supongo. Yo he estado mucho tiempo perdido, esos dos años y éste último año y medio me han hecho mucho daño, incluso tengo la sensación de que la estructura de mi mente se ha derrumbado. A menudo pierdo el contacto con la realidad y me encierro en mí mismo como hace años. No tengo recuerdos de los últimos 36 meses. Me he sentido muy sólo cuando necesitaba que alguien me escuchara, cuando no entendían cómo me sentía. Me llené de paranoias, de ideas confusas que me hicieron distanciarme de mucha gente, cuando nunca tuve a demasiados alrededor. He perdido casi todas mis motivaciones e ilusiones. Ahora prefiero estar tirado en la cama viendo las moscas volar que pegarme a los libros o a mis cuadernos de notas, inventando o calculando trastos inútiles. O pasarme la tarde entera delante de un café sin hacer nada. Rehuyo a la gente. Ya no confío en las personas.
Mamá está bien, creo. Nunca fuimos una familia ejemplar en esto de la comunicación. Sea como sea, ahora la veo mejor que antes. Lo pasó mal con los papeleos, y enseguida reordenó la habitación. Supongo que necesitaba cambiarla un poco. Hay fotos tuyas por todos lados. Incluso aquella en la que sales con el doctor, la que publicaron en el periódico cuando la huelga sanitaria. Yo mismo fui a la redacción del periódico a ver si podía conseguir una copia, y no me pusieron ningún tipo de problema. Se te ve bien en esa foto, la sonrisa aún es sincera y el brillo en los ojos no delata lo que ocurre por dentro.
I terminó la carrera el año pasado, y te dedicó el proyecto. Una dedicatoria sencilla, cinco palabras en la primera página. Tiene trabajo fijo, que es bastante, y se ha comprado un piso junto con M. Pronto se iran a vivir en el, de momento están amueblandolo.
El otro, sigue trabajando en el mismo sitio. Está contento, pero podría estar mejor.
No se qué más podría decirte de ellos, en estos momentos no se me ocurre nada más.

Los abuelos siguen bien. Lo pasaron muy mal también, y durante un tiempo estuve muy preocupado por ellos. Ahora estan mejor, aunque siguen humedeciéndoseles los ojos cuando se habla de tí. A él habrá que operarle dentro de poco de un ojo para evitar que la retina se le desprenda y se quede ciego.
A M, tu madre, tuvimos que ingresarla el mes pasado por una arritmia cardiaca. Creí que no lo contaba. Lleva mucha carga encima, lo tuyo fue como un balazo en la sien, y además no para, cuidando todo el día a los nietos pequeños. Ahora está con medicación, supongo que preventiva y está bien. Sintrón, ya sabes cómo va eso.
Tus hermanas, bien, hasta donde sé. Tu sobrina M se puso muy triste porque no pudo venir desde Alicante para despedirse de tí, ni tampoco al funeral. Tu hermana C y L se han separado definitivamente; L se quedó un poco marcado por la charla que tuvo contigo la semana antes de que te fueras, y no me extraña, porque yo estaba allí, a los pies de la cama del hospital, y parecía una despedida en toda regla. Se le enrojecieron los ojos y se pusieron brillantes. Y todo lo que le dijiste, de que aunque se separaran, él seguiría siendo tu cuñado, y que le querías mucho. Los demás, como siempre.
Voy a sentarme un rato, me tiemblan las piernas.

Me porté muy mal contigo todo ese tiempo. Te odiaba, y no soportaba estar contigo. Ahora lo siento, cuando te fuiste me arrepentí mucho. Todas aquellas tardes en tu habitación, mientras te retorcías de dolores en la oscuridad, yo sentado en el taburete, sin poder hacer nada durante horas y horas más que darte las pastillas de morfina mientras te veia llorar y decir que querías morir. Aún me cuesta entrar en tu habitación, sobre todo de noche, cuando la única luz es la de la mesita. Y cuando entro, sigo sintiendo ese escalofrío. El sillón azul que tantas veces me acunó en la vigilia sigue ahí.
La semana entera en el hospital contigo -la última semana-... Siento no haberte acompañado nunca a esas horribles sesiones, ni a los TAC, ni a las RMN... Me escudaba en que tenía clases o prácticas para no ir. Generalmente era verdad, pero otras veces... Recuerdo cómo lloraba por las noches de impotencia, cuando te oia llorar de dolor y suplicar que te llevaramos al hospital para que te dejaran allí. Odiaba las noches, porque tenía miedo de oir tus lamentos. Empecé a tomar pastillas para dormir y no oirte. Y aquella tarde...
Cuando cogí el teléfono supe que algo iba mal. Iba de camino a casa, y me llamó I para decir que C estaba de camino a casa, que allí me recogería para ir al hospital. Cuando pregunté qué pasaba, se le rasgó la voz, y dijo que estabas mal. Comprendí inmediatamente, y eché a correr. Llegué justo cuando llegaba C con el coche, tenía la mirada asustada, subí y salimos disparados hacia Oviedo. Recuerdo ir por la autopista sin tocar el carril de la derecha para nada. Yo quería que fuera más rápido. Ella me preguntaba si sabía algo, pero no sabía más que ella. Llegamos al hospital y fuimos a la planta donde tenías que estar, pero la habitación estaba vacía. Mal asunto, me dije. Sabía exactamente dónde estabas. Cambiamos de planta. Evidentemente, te habían cambiado a una habitación individual. Malo.
No estaba preparado para aquello. La mirada perdida, te costaba respirar y lo hacías ruidosamente... Las palabras del médico, y el llanto ahogado de tu madre. La inyección en el bote de suero... El gorgoteo en tu garganta...
Cuando todos estaban reunidos, desaparecí. Comencé a subir escaleras hasta que ya no había más, y me quité el disfraz. Y lloré mientras hablaba por teléfono. Eran las doce en punto.

Luego todo fue muy rápido. Los días pasaron como si nada. Recuerdo a mis tías separandome violentamente del cristal del tanatorio -quería borrar esa maldita mirada de mi mente!-, y las palabras de C sentados en los escalones.

Si no te importa, me voy a callar unos segundos. No quiero que esa señora me vea así.
Ya ha pasado, pero se ha quedado parada detrás de mi unos segundos, y le he oido murmurar algo así como "pobre neñín, que desconsolado... Qué injusto...", y se fué suspirando.

Ya no te odio. El pasado que apenas recuerdo, más una sensación que otra cosa, me lo impide. Pero no te echo de menos. Y eso me hace sentir extraño. No te guardo ningún rencor por todo lo que me hiciste. Sé que fue con toda tu buena intención. Recuerdo a tu hermana el día del funeral, cuando me vio con los ojos rojos, y me abrazó diciendome "Os quería mucho" mientras rompía a llorar desconsolada. Estaban muy preocupadas, todas mis tías, por mí en especial. Me pasé tres días pegado a aquel maldito cristal cambiando recuerdos.
No te echo de menos, pero a veces me gustaría que estuvieras para poder decirte que tal día montamos un autómata para controlar un motor, o que hoy tuve una reunión para el proyecto de empresa -del que soy director de financiación y legislación- y que vamos a automatizar tal proceso. Quiero que sepas que me siento orgulloso de seguir con tu profesión. Que ojalá me dijeras que algo está mal hecho, o que podría estar mejor de ésta manera, siempre encontrabas las forma de sacar fallos de todo y mejorarlo.
Estoy bien, no te preocupes. Sólo son lágrimas. Aún me quedan muchas cosas que llorar, muchos sentimientos que desenterrar y tensiones que liberar, angustias que gritar. Sé que quedan años antes de que saque todo eso de dentro. Pero me hiciste fuerte. Me enseñaste lo jodida que es la vida y que o le pegas una patada en los huevos o ella te la pega a tí.
Sabes que no creo en estas cosas, pero a veces uno desea que realmente haya algo mejor que éste puto mundo, algún sitio donde uno va cuando se va, y que estés allí. Que me veas crecer, tropezar y caer y levantarme de nuevo, y llegar a ser algo, que es por lo único que luchaste toda tu vida, por nosotros. Espero, de verdad, que algún día te sientas orgulloso de mí, y que yo sienta que me lo he merecido.
Deja que llore, necesito hacerlo. Sólo un poco más, por favor...



Bien, me voy. Tardaré en volver, lo sabes. Pero eso no significa que no te tenga presente.
Te he limpiado un poco las telarañas que había en las esquinas, y recolocado las flores.
Espero que el abuelo esté bien. Siempre quisiste estar con él, y al fin lo has conseguido. Siempre nos hablabas de él y de lo mucho que te enseñó. Tu intentaste lo mismo con nosotros. Creo que al final lo conseguiste.

Adios, me voy. Nunca te lo dije, pero que sepas que te quiero. Que no te olvido. Que quiero ser como tú.
Adiós.

Comments:
:)
 
Moltíssims besos cel i abraços :)
 
Vaya, no estaba preparada para leer algo así ¿sabes?...

Por un lado yo nunca les digo te quiero a mis padres porque me da corte, porque no me atrevo....

Y por otro está lo de mi amiga, tengo demasiado reciente lo que duele la muerte.

No sé, me sentiría gilipollas diciéndote "tranqui, que seguro que está orgulloso de ti", pero la verdad es que lo pienso. Nuestros padres siempre están orgullosos de nosotros ¿no?

Ultimamente yo también necesité creer que había un lugar mejor que este, pero no estoy segura, simplemente necesito creerlo para no morirme de pena, para no derrumbarme cada vez que pienso en ella.

Bonita carta, de verdad que si. Quizás me anime y suba una que tengo bastante parecida.

Un abrazo ¿vale?
 
Me has dejado sin palabras. Es lunes, demasiada falta d sueño en mis venas, la redacción llena de ruido y tras leer un comentario en mi blog, descubro el tuyo..., lleno d sensibilidad, d emociones, sincero, profundo, impactante, sobre todo este post.
Me encantó.
Gracias, gracias d veras por enseñarme este trocito d vida tuyo. Ahora formará parte d mi alimento.
Besos!
 
Keep up the good work » » »
 
Best regards from NY! here
 
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