El lunes, diciembre 26, 2005 escribí esto:

Yo ya tengo mi regalo de Navidad

Llamaste a mi puerta cuando menos lo esperaba... toc toc... De repente, el dia que hasta entonces había sido una total y absoluta mierda se vio atacado por mi sonrisa sincera y llena de ilusión, de alegría.
Allí estabas, despues de tanto tiempo sin vernos, con tu jersey naranja-rojizo y tus pendientes a juego, y yo a tu lado, estirado, porque no me importa estar al lado de alguien que me saca mucha altura, pero no sé por qué me incomoda que ese alguien sólo me saque unos centímetros. Otra de mis rarezas.

Hablamos, reimos, paseamos...

Nos dimos un abrazo, nos despedimos hasta quién sabe cuando, y nos fuimos cada uno por su camino. Y me sentía feliz, porque he aprendido a apreciar el pasado y verlo como algo ganado al destino, buenos momentos que se quedan ahí para siempre. Y ahí iba yo por la calle, ancho que casi ocupaba toda la acera, con mi sonrisa de oreja a oreja. Porque estas cosas son las que le dan un poco de vida al asunto de dejarse caer por éste mundo.

Por eso, gracias. Gracias por escucharme siempre aunque sea el tipo más pesado de la tierra y siempre vaya con la misma historia. Gracias por ayudarme a ser fuerte.
Gracias porque hasta ahora has sido la única persona que se ha ilusionado realmente cuando cuento que me voy nueve meses a Francia a hacer el proyecto de fin de carrera, que me voy a vivir mi vida, a buscarme el futuro y a aprender a estar solo en un pais distinto con gente distinta y un idioma distinto. Porque me has animado a hacerlo, porque realmente me entiendes cuando digo que es lo que necesito.

Te quiero un huevo.
Un beso enorme, y que el nuevo año te traiga todo eso que buscas y seguro que encontrarás.

El domingo, diciembre 18, 2005 escribí esto:

Pereza

Me cuesta mantener actualizado el blog. Cambiar el título del libro que leo en cuanto lo acabo, visitar todos los blogs, comentar...
Apenas dejo comentarios ya. Y reconozco que no leo todos los blogs. No tengo energías para tanto.
Debería quitar algunos de los enlaces que están en la página, y añadir otros, pero algo tan insignificante como eso me da pereza.
Debería escribir más a menudo, pero no sé qué poner. Siempre doy vueltas a lo mismo y nunca llego a ningún lado.
Otra vez siento que el blog no me ayuda.

El sábado, diciembre 17, 2005 escribí esto:

Distancia...

Observo su tristeza desde la distancia. Tristeza, cansancio, hastío... Podrían ser tantas cosas, desde aquí se ven tan parecidos...
Siento la impotencia del médico que no sabe cómo tratar a un paciente porque no sabe qué dolencia tiene.
Me gustaría ayudarla, hacer que se sintiera un poco mejor. Pero, ¿cómo? ¿Quién soy yo para meterme en su vida como un extraño y pretender que quiera confiarme sus preocupaciones y problemas? El tiempo es juez y verdugo, y ha dejado bastante claro que -demasiado a menudo- no soy persona adecuada a quien recurrir.
Eso es algo que hay que ganarse, y yo tengo alma de perdedor.

**********************************************************************
'Cause if I died tonight, would you hold my hand?
No.
Would you understand?

And if I lied in spite, would you still be here?
No.
Would you disappear...?
[Everything I said, Cranberries]

**********************************************************************
Something has left my life and I don't know where it went to.
Somebody caused me strife and it's not what I was seeking.

Didn't you see me? Didn't you hear me? Didn't you see me standing there?
Why did you turn out the lights? Did you know that I was sleeping?

Say a prayer for me, help me to feel the strength I did.
My identity, has it been taken? Is my heart breakin'... on me?
All my plans fell through my hands, they fell through my hands, on me.
All my dreams, it suddenly seems, it suddenly seems...

...empty.

Empty.

[Empty, Cranberries]
**********************************************************************


Hoy, tal vez sea la melancolía invernal, o navideña, o lo que el carajo sea, vuelvo a recordar el que para mí es el mejor album de los Cranberries, el que les hizo saltar a la fama. No need to argue. Para mi gusto, el más personal de todos, el más íntimo. Y por supuesto -si no, no me gustaría tanto-, el más triste.
Canciones míticas como Zombie. Otra, sin música alguna que enmascare la voz, la canción que da título al disco. Empty, Daffodil Lament, Ode to my family, Disappointment... Uno de los discos que guardo en mi rincón de imprescindibles en mi vida.

Se avecinan unas largas, largas... eternas "fiestas" navideñas, sin encontrar el botón de OFF, y ahogado en los desagües del alma. Estoy cansado...
Rutina, engaños, apariencias, contención... Nadie aquí sabe realmente quién soy, cómo soy, qué siento. Ni mi familia, ni mis "amigos", ni mis compañeros de universidad, ni toda esa gente que aparece listada en el messenger... Todos ellos creen que me conocen, y me juzgan por lo que ven, pero están tan equivocados...
Por una parte está bien que todos piensen que soy esa persona juerguista, que está todo el tiempo de cachondeo, pero mantener esa máscara es agotador. Y me gustaría poder ser yo mismo con alguien, poder tener a alguien con quien no me haga falta la máscara y que llegue a conocerme realmente.
¿Y por qué nadie me conoce realmente? Primero, porque no dejo que nadie me conozca. ¿Y por qué, de nuevo? Porque no quiero que me hagan daño. Porque escondiendome tras esa apariencia consigo ocultar mi interior, aunque no pueda suprimir totalmente esa mirada delatadora. Porque no aparece la persona que me haga sentir que puedo confiar en ella, y cuando aparece no se queda. Porque a veces parece que siento que merezco todo esto... Repeler la felicidad, vivir en un mar de lágrimas por llorar, devorar lo que llevo dentro hasta quedar vacío...
Todo es pura autodestrucción, todo es un ciclo, todo es el principio y el final a la vez.
Todo soy yo, y a la vez huyo de mí.

Saludos desde mi rincón de la melancolía.

El viernes, diciembre 16, 2005 escribí esto:

Retirada

En ocasiones así es cuando recuerdo por qué soy antisocial, por qué a veces me gustaría odiar a la gente, por qué quiero esconderme de todos y estar sólo en un rincón de mi mundo. Supongo que echar la culpa a toda la humanidad es más fácil que reconocer las culpas propias.
Sin embargo, hay cosas que no comprendo, cosas que parecen dobles juegos por parte de la gente. Por otro lado, el tiempo me ha enseñado a darme cuenta de que las cosas no siempre son como parecen, que hay multitud de factores que pueden hacer que parezca lo que no es. Y es por eso por lo que decido esperar, dejar que pase el tiempo y observar los cambios. Cambios... de un día para otro, como del día a la noche. Hoy no tienes nada que ver con quien me hablaba ayer, y mañana quién sabe qué encontraré en tí...
Vuelvo a tener la impresión de que se acerca esa misma sensación de nuevo, la sensación de una retirada a tiempo, con daños mínimos -aunque notables. Y de nuevo sin comprender las causas. De tus silencios y tus repentinos ataques de curiosidad por mi vida. Mis misterios, como tú dices.

Supongo que lo más facil sería retirarme ahora, decir que no tienes nada que ofrecerme, dejar de hablarte, perderte de vista, olvidarte; más facil que pensar que hago las cosas mal, que no consigo quitarme la coraza que me cubre...
Pero no quiero retirarme, no aún, porque hay pequeños instantes en que parece que todo es posible.

Y por si era poco... las navidades están ahí al lado.

Yuju.

Sólo espero que pasen lo más rápido posible. Sobre todo la nochevieja. Va a ser una noche difícil si finalmente vienen ELLOS. Por un lado me gustaría hablar las cosas, intentar arreglar algo, pero por otro... Sé que lo voy a pasar mal, y no quiero, pero sobre todo no puedo, porque para la vuelta de vacaciones tengo que tener muchas cosas hechas, y un examen estudiado (400 folios de apuntes) y tener esas cosas en la cabeza no me va a dejar hacer demasiado.
Pero lo peor de la navidad no es eso, es lo contradictorio que resulta sentirse tan solo en esos dias. Como dice una canción de Roxette... Days like these, no one should be alone, no heart should hide away... Sin embargo, así es como me sentiré. Y como yo, seguro que mucha gente.

Feliz navidad, al que le guste.
A los que no, mis más fuertes ánimos.

El martes, diciembre 13, 2005 escribí esto:

Debería estar estudiando, ...

... el miércoles tengo examen. Pero no, estoy tirado en el sofá, viendo la tele y saltando de vez en cuando sobre el ordenador para contestar alguna frase esporádica que alguien deja caer. Mañana me tendré que meter todo un parcial de Economía, por ser un vago y dejarlo todo para el último dia. Pero es que me cuesta tanto estos dias...
Demasiadas conversaciones sobre el mismo tema (el viernes conmigo mismo, el sábado a las 5 de la mañana con V y E, hoy con L por el messenger...) Siempre estoy aconsejando a los demás sobre sus vidas, cuando me lo piden, pero luego no me aplico el remedio. Siempre hago igual.
Hoy, "hablando" con L, me quedé un rato totalmente quieto, en uno de esos momentos en que parece que la otra persona está esperando que digas algo concreto. Creo que estaba esperando a que yo le dijera algo que ella me había dejado caer, y no sé si no quise, si no pude o si no me atreví a decirlo. Sólo sé que tenía la impresión de que a una palabra mía la tendría en mis brazos.
Pero no quise, o no pude, o no me atreví.
Sé que me encapricho fácilmente. Sé que apenas la conozco, que ella apenas me conoce, que ambos pasamos por una situación parecida, y que ella está pasando un momento un poco "peculiar" y quiere que alguien ocupe su cabeza y su corazón.
Me quedé parado, sin escribir nada. Su silencio parecía gritarme que respondiera.

Pero si no te quiero. Si ni siquiera te conozco, ¿cómo te voy a querer?
Lo que pasa es que me ofreces algo que hace tiempo he perdido y que tanto necesito, y soy capaz de tirarme de cabeza a por ello sin pensar en lo que hago ni en lo que conlleva.
Y no sé si debo dejarme llevar, si debo mantener distancias, si debo pensar sólo en mí, si ni siquiera debiera plantearme éstas cuestiones...

- Puto paranoico.
- Vete a la mierda.
- Mejor estabas estudiando para el examen.
- Pasa de mí.
- Eres gilipollas perdido.
- Que pases de mí.
- Paranoico...

El domingo, diciembre 11, 2005 escribí esto:

Sventura

Porto sventura a chi venne me vuole... dice una ópera de Humberto Giordano.
Traigo la mala suerte a quien me quiere.
Así me sentía ayer.

C me mandó un mensaje el viernes por la noche, por si andaba por ahí, para tomar algo. Yo no tenía intención de salir, pero hacía tiempo que no nos veíamos, y quedamos.
Ella llegó con su novio, el mismo con el que me parecía imposible que aguantara más de tres meses. Tuvimos un par de conversaciones estúpidas, sobre tópicos, y luego me dijo que había encontrado por casa algunas cosas mías, después de tanto tiempo. También yo tengo cosas de ella. Me dijo que me haría una lista, y que un dia quedábamos y me lo daba.

Durante toda la noche la estuve mirando, cómo se comportaba con su novio. Cómo le miraba, cómo le acariciaba, y cómo le abrazaba. Y entonces comprendí algunas cosas. Comprendí que conmigo no era feliz, ya sea porque yo no supe hacerla sentir feliz, o porque las cosas símplemente se estropean, me da igual. Y me sentí mal. Me sentí mal porque al final de la relación ninguno de nosotros era el mismo de aquellos días después de la selectividad, ambos nos marchitábamos, nos cansábamos uno del otro.
Ambos tuvimos nuestra parte de culpa, pero mucha de ella fue mía, porque no supe hacer las cosas bien cuando tuve que hacerlas.

Porto sventura a chi venne me vuole...
Sin embargo, la siguiente frase dice "Fu in quel dolore che a me venne l'amore..."; fue en aquel dolor cuando me llegó el amor...

De todos modos, a menudo tengo miedo cuando se presenta alguien que me toca el corazón. Miedo a hacer mal las cosas de nuevo, miedo a estropear todo.
El viernes, volviendo a casa, pensaba en S y en las ínfimas conversaciones que hemos mantenido, y en lo ambiguo que es todo. Y pensaba en qué pasaría si en un futuro estuviesemos juntos (o con cualquier otra persona), y si realmente sería capaz de no hacerle daño. Si sería capaz de mantener una relación sin hacer daño por mis miedos, mis manías...

Sé que no debería pensar esas cosas, que es el primer paso para evitarlas, y que debería dedicarme a hacer las cosas lo mejor que pueda en cada momento. Y lo intento, pero ese miedo que surge de repente a veces llega a convencerme de que no merezco estar con nadie.
Pero en seguida echo esa idea de mi cabeza.

El martes, diciembre 06, 2005 escribí esto:

Ataque de espontaneidad

Enseñame...
Enseñame a hacer que me quieras,
[porque yo no sé.
Enseñame la cuesta que lleva a tu puerta,
enseñame a rellenar esos huecos, esos silencios
[vacíos
de tí, de mí.

Dame...
Dame una mirada, una palabra, una pista,
dame un amanecer que se nuble en mi vista,
[con lágrimas y sonrisas.
Dame donde agarrarme porque me caigo
de tí, de mí.

Dejame...
Dejame mirarte cuando no tengo nada que decir,
dejame soñarte aunque aún no pueda dormir,
dejame hablarte, aunque no te pueda mirar,
de tí, de mí...

Y prestame cada noche un trozo de tí
[que de guía me sirva,
prestame tu vida, que la ansío
[cada día.
Prestame tu mano en la oscuridad, porque temo,
ya no de tí. De mí.


Hace tiempo, me prometí que nunca volvería a escribir un poema. Lo prometía mientras quemaba todos los que había escrito.
Y hoy, entre apuntes, me he descubierto a mí mismo garabateando rimas extrañas.
Saludos.

P.D.: no, no hubo paseo.

El viernes, diciembre 02, 2005 escribí esto:

It's a long hard fight...

Como decía un profesor de inglés que tuve en la carrera: Life is making decissions. Y lo decía con su voz y porte de seminarista que apunta para obispo como mínimo. La cuestión es que con el tiempo me acabé dando cuenta de que verdad no le faltaba.
Por eso he decidido intentar cambiar algunas cosas. Con intentar no basta, pero bueno.

Una de esas cosas es que voy a volver a sonreir. Una sonrisa en la boca, como ya dije alguna vez, hace maravillas, por muy falsa que sea.

Otra, voy a empezar a cuidar un poco lo que como, que los kilos se empiezan a acumular (y llevo 6 en dos meses)

Otra más, mentalizarme definitivamente para el presente curso y empezar a adelantar el trabajo de dentro de unos meses para que no me pille el toro.

Y por último, aunque no es precisamente la menos importante, voy a hacer lo posible por abrirme un hueco en un corazoncito que me he encontrado por esas calles dejadas de Dios. Seré todo lo torpe que quiera en temas de sociabilidad, pero por éstas que esos ojos terminarán mirandome a mí, y esa voz que tanto me atrae me dirá palabras bonitas.
Tendré que recuperar del viejo baúl aquel romanticismo que una vez guardé cuando llegaron los malos tiempos. Espero que no me quede pequeño y entre en él aún.
Sin prisa. Dale tiempo, lo necesita.
Tal vez el domingo la llame para ir a pasear a la playa.

Saludos.

Escuchando... A song for the lovers - Richard Ashcroft