El domingo, febrero 12, 2006 escribí esto:

Gothic

No falla, es una ley del universo. El Cuarto Principio de la Termodinámica. Si un sábado digo que voy a irme pronto para casa, ese sábado será el que más tarde abandone la fiesta.

El martes tengo examen y voy un poco falto de tiempo, por lo que me planteé estar sobre las 3:30 acostado para levantarme relativamente descansado y estudiar. Esa era la teoría; en la práctica, hubo una pequeña desviación de esa hora. Cuando me acosté eran las 6:30, y cuando me dormí ya era de dia. Actividad cerebral al máximo. Conclusión: a las 11 en pie, y llevo todo el dia zombie.
Pero mereció la pena. Quitando un pequeño mal rollo -la gilipollez de turno de dos egoístas con doble ración de orgullo que de dignidad, fue la conclusión conjunta-, la noche estuvo bien, muchas risas, muchas miradas, insinuaciones... Y la noche terminó de forma inesperada, ella y yo solos, sentados en las macetas de su portal, hablando durante dos horas bajo la fria luz de la luna casi llena. Me coges las manos, me rodeas los hombros con un brazo y me cuidas un poco. ¿Cómo puedes saber que necesito esto? Y cuando nos despedimos me das un abrazo fuerte que sólo me sirve para darme cuenta de que no siento nada que no sea tu calor, tu cintura delgada y el olor de tu pelo. Siento tus caricias en mi nuca, pero nada más. Aun así, lo prolongo.
Yo te escucho y tu me escuchas. Tú me dices qué te preocupa y yo te cuento mis preocupaciones. Y nos arreglamos la vida el uno al otro, o al menos eso pretendemos. Me abres un poquito la puerta de tu vida, esa que está cerrada a cal y canto para todo el mundo salvo unos cuantos.
Y consigues leer en mi cabeza. Eres observadora y calculadora. Me entiendes con un mínimo de explicaciones.

Me fui a casa temblando de frio -ahora aceptaría encantado el calor de tu cuerpo-, con los dedos practicando alguna danza ritual extraña mientras me llevo el cigarrillo a la boca. La cabeza trabajando a destajo. Has sacado mis demonios uno a uno y los has puesto sobre la mesa, los has planteado de forma que es imposible no acabar con ellos. Y con la otra mano me tiendes un martillo para que los machaque a todos.

Hoy me levanté con una pequeña sensación de apatía en el cuerpo, pero eso no es nada comparado con lo que hubiera sentido hace uno, dos años tras una conversación como la de ayer. Las cosas se superan, nos hacemos más resistentes al dolor si realmente nos lo proponemos.

Saludos.

Comments:
Ay leche! Encontrar alguien así es genial... perderlo es lo peor...
 
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